Ni Una Menos: el femicidio de Chiara desde una mirada pericial

El movimiento “Ni Una Menos” surgió en Argentina el 3 de junio de 2015 tras el femicidio de Chiara Páez, adolescente de 14 años asesinada en Rufino, Santa Fé, por su pareja (16 años). El caso generó una conmoción social sin precedentes y transformó la violencia femicida en una problemática pública, judicial y político de alcance nacional (Cabral y Acacio, 2019).

Desde entonces, el movimiento produjo un cambio profundo en la manera de investigar los femicidios. En el ámbito pericial-forense, impulsó la incorporación de la perspectiva de género en autopsias, análisis criminalísticos y evaluaciones de riesgo, además de fortalecer la articulación interdisciplinaria entre medicina legal, psicología, criminología y justicia penal (UFEM, 2018).

Casos posteriores como los de Lucía Pérez, Micaela García y Úrsula Bahillo evidenciaron la necesidad de revisar prácticas históricas atravesadas por sesgos de género, mejorar la valoración de antecedentes de violencia y desarrollar protocolos específicos para contextos de riesgo femicida (Oficina de la Mujer-CSJN, 2023).

A partir del movimiento Ni Una Menos, comenzó a consolidarse un nuevo paradigma investigativo: el femicidio dejó de analizarse como un hecho aislado o “pasional” y pasó a comprenderse como la expresión extrema de violencias previas sostenidas en relaciones de poder, control coercitivo y riesgo letal. La idea de “crimen pasional”, históricamente utilizada en discursos judiciales y mediáticos, reducía el hecho a una reacción emocional o impulsiva, invisibilizando contextos previos de violencia y relativizando la responsabilidad del agresor. En este sentido, Rita Segato plantea que los femicidios no responden a la pasión sino a dinámicas de dominación y disciplinamiento sobre los cuerpos de las mujeres (Segato R., 2016).

Desde una mirada técnico-pericial, este cambio implicó ampliar el foco de investigación, ya no se analiza únicamente la mecánica de muerte, sino también los antecedentes de violencia, amenazas, hostigamiento, denuncias previas y evidencia contextual o digital. La incorporación de la perspectiva de género permitió fortalecer abordajes interdisciplinarios entre la medicina legal, la criminalística y la psicología, entre otras disciplinas; orientados a comprender el femicidio como un proceso y no como un episodio aislado (UFEM, 2018).

Uno de los últimos casos que se registró fue el de Sophia Civarelli, de 22 años, asesinada en Rosario (Santa Fe) por su pareja Valentin Alcida, quien luego del hecho se quitó la vida. Según el portal de noticias Página 12, elementos como los resultados de las pericias a los celulares y el relevamiento del lugar del hecho fortalecieron la hipótesis de femicidio y evidenciaron que el agresor habría modificado la escena para respaldar su versión de lo ocurrido, cuestión que dejó escrita en una carta.

Frente a esta realidad, la organización feminista y la presencia activa en las calles continúan siendo herramientas fundamentales para visibilizar, denunciar y enfrentar estas violencias.

El femicidio de CHIARA PÁEZ: el caso que inspiró el movimiento “Ni una menos” https://www.youtube.com/watch?v=VgsdQky9qMI&t=23s