Día Mundial de la Educación Ambiental: educar en igualdad

Cuando hablamos de educación ambiental, hablamos de decisiones cotidianas, de información y de cuidado. También hablamos de cómo los cambios en el ambiente impactan en la vida de las personas y en las tareas necesarias para sostenerla.

El cambio climático no impacta de la misma manera en todas las personas. Las sequías, las olas de calor o la falta de agua afectan más a quienes ya viven en situaciones de vulnerabilidad. En ese contexto, las tareas de cuidado -conseguir agua, garantizar alimentos, cuidar la salud- recaen mayormente en las mujeres mujeres y niñas.

Si bien la crisis climática es un problema global que acrecienta la intensidad y frecuencia de fenómenos como las lluvias extremas, las inundaciones, las sequías y las olas de calor, su impacto no es equitativo y depende de las regiones, de la infraestructura y de la capacidad de cada país para dar respuesta, como así también de la situación socioeconómica de los distintos sectores de la población y de las desigualdades de género.

“Las mujeres y los grupos marginados están en mayor riesgo de experimentar los efectos adversos del cambio climático durante un período prolongado”, advierte el informe “Dimensiones y ejemplos de los impactos diferenciados por género del cambio climático, oportunidades y el papel de las mujeres como agentes de cambio” del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), el órgano internacional encargado de evaluar la evidencia científica sobre el cambio climático.

Es allí donde la educación ambiental deja de ser sólo información y se convierte en una herramienta para comprender y erradicar desigualdades. No se trata solo de saber qué está pasando con el clima, sino de tener herramientas para cuidarse, cuidar a otras y otros y participar en las decisiones que afectan la vida cotidiana.

Distintos organismos internacionales, vienen señalando algo con claridad: cuando no hay educación ambiental, las brechas se agrandan. Quienes tienen menos información son también quienes cuentan con menos posibilidades de adaptarse, organizarse o exigir políticas públicas que acompañen.

Cuidar el planeta no puede significar sumar más carga a quienes ya sostienen la vida todos los días. Por el contrario, implica reconocer, distribuir y acompañar esas tareas, con políticas, con información y con presencia del Estado.

Por eso, el Día Mundial de la Educación Ambiental es una fecha para recordar que educar en ambiente también es educar en igualdad. Y que sin cuidados -de las personas y de los territorios- no hay futuro posible.